martes, 10 de abril de 2012

Esteban Werfell duodécimo diario

Querido padre te dedico esta apreciada memoria:
Este ya es mi duodécimo diario, he tenido que reunir mucha fuerza para volver a escribir en el, porque desde que moriste yo no soy nada, y es por eso por lo que este diario va a seguir tus consejos.
Tu siempre me decías que había que cambiar un poco no tener siempre la misma idea. Pero sin embargo estos once diarios llevan lo mismo, y yo en éste me voy a emplear voy a contar mis sentimientos...¡todo!.
En este instante tengo miedo porque mis libros son de tapa dura, pero me parece que he ensuciado mucho sus páginas.
Desde el centro de la mesa escribo, y a mi vista está la estantería con un montón de libros, pero sobre todo a lo que no podía quitar el ojo era a la luz que entraba por la ventana de en medio de la estantería.
Yo ya no puedo escribir más se me saltan las lágrimas esto me recuerda mucho a ti...

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