Amanecía en le claro,
viendo un día soleado,
con la luz de dichoso
sol, el día era bárbaro.
El claro rebosaba alegría,
por todos los costados
un pequeño río de clara
agua y de arbolados caminos
sin encontrar ningún obstáculo
Dichoso los ojos de las flores de azahar
dichoso el cielo del que me voy a encaprichar,
dichoso los colores que ondean sin parar
dichoso tú del que me voy a enamorar.
Este se parece a mi lugar ideal,
flores, con su olor estival,
animales, cantando a la par
sin personas que no lo saben cuidar.


