martes, 29 de mayo de 2012






Amanecía en le claro,
viendo un día soleado,
con la luz de dichoso
sol, el día era bárbaro.
 





El claro rebosaba alegría,
por todos los costados
un pequeño río de clara
agua y de arbolados caminos
en los que uno se pierde
sin encontrar ningún obstáculo






Dichoso los ojos de las flores de azahar
dichoso el cielo del que me voy a encaprichar,
dichoso los colores que ondean sin parar

dichoso tú del que me voy a enamorar.




 Este se parece a mi lugar ideal, 
flores, con su olor estival,
animales, cantando a la par 
sin personas que no lo saben cuidar.





 



1 comentario:

  1. Muy bien. Los paisajes son preciosos y el poema, aunque un poco desigual, también está bastante bien.

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