domingo, 26 de febrero de 2012

Esteban Werfell

Este es ya mi duodécimo diario.
Diez mil o doce mil volúmenes de libros sobre mi padre y de mí, estaban en aquel viejo mueble de roble.Aquellos libros con las tapas duras que tanto me gustan.A menudo pienso que los estropeo,que las historias o reflexiones que acostumbraba guardar en ellos frustran el buen destino que a todo cuaderno.
Quizá es excesivo pensar así acerca de algo:como los cuadernos.
Como mi padre siempre me decía : No me preocupa que tengas pájaros en la cabeza,lo que me preocupa es que siempre sean los mismo pájaros.
No pude resistirme a mirar aquella estantería vieja donde aparte de estar los diez mil o doce mil volúmenes, donde también guardo detrás de los tratados de Geografía mis once diarios.
En esos once diarios tengo guardados mis aventuras,mis pensamientos, los momentos hermosos que e vivido...
Por eso quiero que mi duodécimo diario sea el mejor que guarde todos y cada uno de los pensamiento que tengo,los recuerdos de mi padre...

1 comentario:

  1. Corrige una falta de ortografía.
    El relato está muy bien, aunque recurres demasiado a lo que te pone el libro. No pasaba nada porque hubieras inventado más.

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