lunes, 27 de febrero de 2012

ESTEBAN WERFELL


Por fin he reunido el valor suficiente para escribir un diario más, recuerdo los otros diarios que he escrito, cada palabra, cada letra, incluso, ahora, recuerdo faltas de ortografía que deberia haber corregido en su momento, pero en este diario no voy a estar repasando hasta que la luz del astro rey se consuma en su largo sueño, escribiré sobre algo que no quiero recordar, la muerte de mi padre. Espero que donde esté sea muy feliz viendo que yo sigo sus pasos escribiendo diarios.Este diario lo voy a empezar con una buena anécdota.Esto se remonta a las vacaciones en Sicilia de las que inmediata mente me fui a otras en Venecia.Como en mis años yo estaba por allí dando vueltas, recordando mi pasado. Cuando tenía una mujer que me quería, todas las mañanas un beso de buenos días en la cama, mientras que se hacía el desayuno que luego me traía ella a la cama.Mi padre recurría a medirnos la espalda cuando hacíamos trastadas. Ahora que lo pienso mi padre lo hacía con razón.En esos once diarios tengo guardados mis aventuras,mis pensamientos, los momentos hermosos que e vivido...
Por eso quiero que mi duodécimo diario sea el mejor que guarde todos y cada uno de los pensamiento que tengo,los recuerdos de mi padre...

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