Salí de Salamanca,y llegando a la puente, vi aquel animal de piedra(que parecía tener forma de toro) que me ayudó a darle una lección a mi fiel Lázaro y le dije:
-Llega al oído de este toro y oirás un gran ruido dentro dél.Cuando Lázaro, fiel a su ciego, llegó hasta la cabeza del toro alcé la mano en alto y le dí una gran calabazada en el diablo del toro.Le dije:
-Necio,aprende;que el mozo del ciego un punto ha de saber más que el diablo.Y me reí mucho de la burla.
Bien, pero el ciego no ve. Hay un verbo mal utilizado.
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