miércoles, 21 de marzo de 2012

Primero, soy el ciego y me voy a ir de la bonita Salamanca.
Llegando al puente, de donde se sale de Salamanca.
Yo iba con mi pequeño "ayudante" por no saber otro nombre mejor para él.
A la entrada del puente, mi aguacil se iba haciendo el machote
y como todo el mundo sabe los machotes no van a ninguna parte.
Bueno pues había una piedra en forma de toro
y yo queria que mi aguacil fuese más listo que el diablo.
Le dije a Lazarillo que pegase el oido a el toro
y cuando sentí que lo habia hecho por quitarle
la tontería le dí con la cabeza contra el toro.
Nunca intenté hacerle daño pero tenía que aprender.
Luego para que aprendiese a quiterse esa tontería me reí de él.
De momento le he hecho aprender un dicho que dice:
"Verdad dice éste, que me cumple avivar el ojoy avisar,
pues solo soy, y pensar cómo me sepa valer".

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