Querida Ariadna:
No puedo cambiar tu pasado ni tu futuro, pero cuando me necesites sabes que estoy junto a ti.
Tus alegrías, tus triunfos y tus éxitos no son míos, pero yo me alegro mucho cuando te veo feliz.
Me ofrezco a ayudarte y a apoyarte cuando tú lo necesites. No puedo decirte quién eres o quién deberías ser, solamente puedo quererte como eres y ser tu amiga para siempre...
Los amigos son esos que en las buenas vienen siendo llamados pero en las malas vienen solos y tú eres una amiga de esas. Gracias por esos momentos en los que me e reído contigo y por esos momentos que me has hecho llorar y ser feliz. Amigas como tú quedan muy pocas.
Besos. Te quiero.
Marta
No hay comentarios:
Publicar un comentario