domingo, 25 de marzo de 2012

Ejercicio 11

Ya, a las afueras de Salamanca, Lázaro y yo llegábamos  a un puente. En la entrada, vimos un animal hecho de piedra, parecido a un toro. Mandé a Lázaro que fuese a ver al animal y le dije que si ponía su oreja en el toro escucharía un ruido muy extraño dentro de él. El muchacho llegó hasta el animal creyendose lo que le había dicho. Sentí que Lázaro ya tenía puesta la cabeza intentando escuchar algo, entonces, cogí y le pegué en la cabeza con la piedra. unos momentos después le dije que como no aprendiesem, le esperaban varias como esa. Me reí.

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