Ya a las afueras de Salamanca, iba con Lázaro cuando ví una estatua de toro, y me dije:
le daré un a lección. le dije que si arrimaba la cabeza a la del toro oiría un ruido extraño.
En cuanto ví que estaba cerca, le arrehe un golpe con toda la palma de la mano en la nuca, él, retorciendose de dolor me miró con una manera que parecía que decía: viejo, esta noche te abandonaré cuando te duermas. Pero le dije: necio, debes saber más incluso que yo si quieres estar seguro.
Ya a las afueras de Salamanca, iba con Lázaro cuando me acordé del toro de piedra que está en el puente, y pensé darle una lección.
ResponderEliminarLe dije que si arrimaba la cabeza a la del toro oiría un ruido extraño.
En cuanto noté que estaba cerca, le arreé un golpe con toda la palma de la mano en la nuca.
Él se quedó llorando y retorciéndose de dolor, y seguro estoy que pensaba:
-Viejo, esta noche te abandonaré cuando te duermas.
Pero le dije:
-Necio, debes saber más incluso que yo si quieres estar seguro.