Ya saliendo de Salamanca, me dispuse a enseñarle una grata lección a este muchacho,
un animal de piedra con forma de toro seria el intermediario de esta enseñanza.
Le dije, sin reparos: acerca te posa tu oreja frente al animal de piedra. El muchacho
dispuesto a todo me obedeció sin replica ninguna.
Con su oreja ya puesta me dispuse ha azotarle con la mano abierta, un capón
de los de siempre recibió.
Yo, me reí mucho de mi burla, el me miro sabiendo que se la había jugado y que la
próxima vez, andaría mucho mas despierto.
Tienes 2 faltas de ortografía: la preposición "a" y el pronombre personal "él".
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